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El agotamiento que las mujeres aprendieron a esconder

  • Foto del escritor: Fabiola Pérez Olalde
    Fabiola Pérez Olalde
  • hace 7 días
  • 3 min de lectura

Hay un cansancio que muchas mujeres conocen perfectamente.

Y no es el cansancio que se cura durmiendo ocho horas.


Es ese cansancio que aparece antes de abrir los ojos. Ese que ya está ahí cuando suena el despertador. Ese que cargas mientras preparas el desayuno, mientras contestas mensajes, mientras escuchas a todos…

y aun así sonríes y dices:"Estoy bien."


Pero no siempre lo estás.

Un cansancio que aprendimos a esconder.

Es un cansancio que no siempre se nota por fuera. Que aprendimos a normalizar. Que nadie nos enseñó a nombrar.

Porque muchas mujeres viven funcionando pero no necesariamente viviendo bien.


Se levantan agotadas. Resuelven problemas que no son suyos.

Trabajan. Piensan en todos. Organizan todo. Sostienen emocionalmente a los demás. Y aun así, al final del día, todavía sienten que no hicieron suficiente.

¿Te suena?

Hay un cansancio que muchas mujeres conocen perfectamente. 

Y no es el cansancio que se cura durmiendo ocho horas.
El agotamiento que las mujeres aprendieron a esconder

Lo más preocupante es que muchas aprendieron a vivir así desde hace años.


Aprendieron que ser fuertes era aguantar. Que descansar era perder el tiempo. Que pedir ayuda era debilidad. Que siempre había algo o alguien más urgente que ellas mismas.

Y poco a poco, sin darse cuenta, fueron desconectándose de sí mismas.

¿Y si esto se intensifica en la menopausia?


Lo que muchas mujeres no saben es que, a partir de los 40, este agotamiento puede multiplicarse.

Porque cuando entras a la perimenopausia y la menopausia, tu cuerpo deja de producir las hormonas que durante años te ayudaron a "sostenerlo todo"; Y el cansancio que ya cargabas se convierte en algo más profundo: insomnio, ansiedad, niebla mental, calores, irritabilidad, falta de energía desde temprano.


No es que estés exagerando. No es que "ya no eres la de antes". Es tu cuerpo pidiéndote, a gritos, que cambies la forma en la que lo has estado tratando.


El cuerpo sí habla. Cuando vivimos demasiado tiempo en alerta, en estrés y en sobrecarga emocional, el cuerpo empieza a pasar factura. Y aparecen señales que muchas veces ignoramos: ansiedad que no se va, inflamación constante, cansancio que no descansa, irritabilidad por cualquier cosa, niebla mental, dolores musculares sin explicación, problemas para dormir o para despertar, hambre emocional, agotamiento físico y mental.


Y aun así, muchas seguimos funcionando como si fuera normal. Pero no lo es.

El sistema nervioso también se agota. La mente también colapsa. Y el cuerpo termina reflejando todo aquello que llevamos demasiado tiempo callando. No tienes que esperar a tocar fondo

Por eso hoy quiero recordarte algo importante: No tienes que esperar llegar al límite para comenzar a cuidarte.


No tienes que explotar emocionalmente. No tienes que enfermarte. No tienes que perderte completamente para darte cuenta de que necesitas volver a ti.

A veces el bienestar empieza en cosas pequeñas: dormir mejor, respirar profundo, bajar el ruido, hacer pausas reales, comer con calma, caminar sin prisa, poner límites, y dejar de sentir culpa por pensar un poco más en ti.


Porque muchas veces el verdadero agotamiento no viene de hacer demasiado… viene de abandonarte demasiado tiempo. Recuerda que tú eres la protagonista de tu vida.

No el personaje secundario. No la que sostiene la historia de los demás. No la que aparece solo cuando alguien la necesita.

La protagonista. La que merece descanso, calma, salud y bienestar. La que merece volver a ella misma.

¿Estás en esa etapa donde sientes que tu cuerpo ya no responde

como antes?


Si tienes entre 40 y 55 años y este texto te movió algo por dentro, te invito a conocer Menopausia con Actitud mi espacio creado para acompañarte a vivir esta etapa con información, herramientas y la actitud que mereces.


Y si quieres seguir profundizando, escucha el podcast Sé tú la protagonista, donde hablamos cada semana de estos temas que casi nadie te cuenta.


Podcast Sé tu la protagonista: Episodio ¿Cómo estás envejeciendo?

 
 
 

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