top of page

Cerrar el año no es correr. Es volver a casa (tu cuerpo)

  • Foto del escritor: Fabiola Pérez Olalde
    Fabiola Pérez Olalde
  • 4 dic 2025
  • 2 Min. de lectura

Hola, hola..!!!


Hay una energía muy particular en diciembre.Una mezcla entre prisa, nostalgia, cierre, culpa, ilusión, cansancio.Y muchas veces, esa mezcla nos arrastra. Nos acelera.Nos hace creer que tenemos que “cerrar el año con todo”, “terminar bien”, “cumplir lo que faltaba”.


Y ahí estamos: corriendo con la agenda, tratando de empujar lo que no sucedió en once meses, metiéndonos presión para que en tres semanas mágicamente suceda “el gran cierre”.

Pero ¿y si no fuera así?¿Y si cerrar el año no se trata de correr?¿Y si cerrar el año se trata de volver a casa?


Y cuando digo casa, no me refiero a un lugar físico.Me refiero a ti. A tu cuerpo.A ese espacio que te sostuvo todo este año.Que cargó tus logros, tus frustraciones, tus emociones, tus cambios hormonales, tus silencios y tus duelos.


 El cuerpo como templo, no como trinchera

Muchas veces olvidamos agradecerle al cuerpo todo lo que hizo por nosotras.Solo lo juzgamos por cómo se ve.Por si engordó, por si envejeció, por si falló en “mantenerse”.

Pero hoy quiero invitarte a verlo distinto.Tu cuerpo no te falló. Te sostuvo.Aun cuando estabas rota.Aun cuando tú misma te ignoraste.Aun cuando no dormiste, no comiste bien o te hablaste feo.

Él se quedó.Respiró por ti.Lloró contigo.Te mantuvo viva.Eso, merece gratitud.


No se trata de metas. Se trata de presencia.

Está bien si no cumpliste todo lo que te propusiste en enero.Está bien si hay cosas que se quedaron en pausa.Este no es el momento de exigirte una carrera final.Este es el momento de cerrar con amor.

Con una pregunta sencilla:¿Cómo quiero sentirme en los próximos meses?

Porque el cuerpo que habites en 2025 se empieza a cuidar ahora.Desde la ternura, no desde el control.


 Un ritual suave para cerrar contigo

No necesitas hacer una gran ceremonia, ni sentarte a escribir mil intenciones.

Solo haz esto:

  1. Enciende una vela o lámpara cálida.

  2. Coloca tus manos sobre tu abdomen o corazón.

  3. Cierra los ojos. Respira profundo.

  4. Y repite en voz baja (o escríbelo):

“Gracias, cuerpo. Gracias por sostenerme en cada emoción, en cada noche, en cada miedo. No siempre te traté bien. Pero hoy empiezo a volver a ti.”



Hazlo despacio. Hazlo sin expectativa.Hazlo para ti. Solo para ti.

Porque tú también mereces un cierre suave

Este año no tienes que empujar nada más.No tienes que rendir ni demostrar.Solo volver a ti.A tu cuerpo. A tu espacio sagrado.A tu casa.

Y desde ahí:

  •  Soltar lo que ya no se va contigo.

  •  Honrar lo que sí.

  • Y preparar el terreno para que lo nuevo no te agote, sino que te nutra.


Porque cerrar el año no es correr.Es volver a casa.Y tu casa, siempre fuiste tú.

Si quieres cerrar este año acompañándote con más conciencia, en mi guía "Menopausia con actitud" te comparto herramientas prácticas, rituales, afirmaciones y estrategias reales para conectar con tu cuerpo sin exigencias.

Encuéntrala en: fabiolaperezolalde.com

 
 
 

Comentarios


bottom of page