top of page

Cuidarme sin culpas: pequeñas decisiones diarias

  • Foto del escritor: Fabiola Pérez Olalde
    Fabiola Pérez Olalde
  • 20 feb
  • 2 Min. de lectura

Decisiones diarias
Decisiones diarias

Por mucho tiempo creí que cuidarme significaba tenerlo todo bajo control: rutinas impecables, horarios marcados, alimentación perfecta y cero fallos. Y si no lo lograba así,

sentía que me estaba fallando a mí misma.

Me culpaba.

Me decía en silencio que no estaba haciendo lo suficiente.

Hasta que un día, algo cambió. Me cansé.


No físicamente, sino emocionalmente. Me di cuenta de que cuidarme no tenía que doler.

Que no tenía que exigirme para validarme. Que autocuidarme no era otra tarea más que

tenía que cumplir. ¿quién cómo yo, se exíge con presión?


Hoy estoy aprendiendo a cuidarme sin culpas.

Sin justificármelo. Sin sentir que si no hago todo perfecto, entonces no vale. A veces cuidarme es tomarme un té caliente con calma.


A veces es decir “hoy no puedo” sin explicarlo. O simplemente quedarme en silencio. No es

algo que se publica, ni se ve desde afuera. Pero me sostiene, me trae de vuelta a mí.

He descubierto que las pequeñas decisiones diarias son las que realmente me ayudan a reconectar. Cosas tan simples como respirar profundo antes de responder, repetirme una frase amable en voz baja, elegir una comida que me nutra, tocarme el pecho y recordarme:


“Estoy haciendo lo mejor que puedo.” Y sobre todo, darme permiso para descansar sin sentir que le debo algo a alguien. Ninguna de estas cosas me transformó la vida de un día para otro, pero juntas han creado un espacio más seguro dentro de mí.


Si cuidarte te cansa más de lo que te sostiene, tal vez no estás cuidándote, sino exigiéndote desde otro lugar. Y tú no necesitas más exigencia. Necesitas más pausa, más presencia, más respeto por tu energía. Porque cuidar de ti debería sentirse como una casa a la que puedes volver, no como un lugar donde te tienes que probar todo el tiempo.


Hoy quiero invitarte a hacer algo pequeño por ti, algo real, no perfecto. No para que los demás lo vean. Solo para que tú lo sientas, y si mañana no puedes hacerlo, no pasa nada.

No te culpes, solo vuelve cuando puedas.

Tu cuerpo, tu alma, tu proceso, te esperan sin juicio.


Cuidarte sin culpa es, tal vez, la forma más profunda y verdadera de cuidarte de verdad.


Recuerda cuidarse es un acto de amor propio y tu eres la protagonista de tu vida, igual como lo soy yo de la mía.


Piensa en ti.


 
 
 

Comentarios


bottom of page